jueves, 10 de noviembre de 2011

zugzwang, luis ignacio helguera

de luis ignacio helguera, zugzwang:

tarde en el campo

hemos comido queso y bebido vino en el campo
hemos reído, hemos jugado con los niños
y mi amigo se tumba en el pasto
como un tronco
dice que se siente mal
cierra los ojos
y los niños, solares como abejas
le hacen una cruz con ramas en el corazón
y una corona de hierbas en el pelo
le ponen gardenias frescas en todo el cuerpo
y una niña le hecha un manojo de tierra en los pantalones
los niños bullen y ríen
revolotean melosos y dorados como abejas
vuelan entre risas muy lejos
y yo me acerco a mi amigo
y lo veo pálido
cansado
enfermo
y él abre los ojos
que me miran desde otro mundo
y dice:
"qué bien me siento".


la virgen del moho

en un anuncio de lámina muy grande de cerveza vic-
toria clavado en una pared exterior de la cantina "la
esperanza", a unas cuadras de la iglesia de santa maría,
el tiempo estampó claramente la imagen de la virgen
de guadalupe. a diario se congrega pueblo devoto a las
puertas de "la esperanza" para contemplar la silueta
obscura de la virgen, dejarle flores, rezarle o perdirle
milagros. los borrachos que entran y salen dicen que
ahí los tiene bien protegidos su virgencita.

una tarde, dos amigos se acercan, entre risas, a la
aparición.
–déjame enseñarte a la virgen de guadalupe de
"la esperanza".
–¿cuál virgen? no entiendo dónde está la cabeza...
los devotos los miran con desconfianza, con desa-
grado...
–Sí, mira – dice el primero, señalando con el índice
la figura –: ésta es la cara, aquí está el cuerpo, acá las
manos...
–ah sí... y está bien hechecita... ¡la virgen del moho!
la gente los mira ahora con odio. un parroquiano se
acerca a ellos. los ojos le brillan de aguardiente como
la navaja que saca del pantalón:
–faltas de respeto a la virgencita no, cabrones, lár-
guense o aquí mismo me los chingo...


zugzwang

las blancas están en zugzwang:
no les queda sino mover el rey
de un cuadro a otro
esperando maniobras terribles
contra su enroque sitiado:
mosca pataleando en la telaraña.
también yo estoy en zugzwang:
no me queda sino moverme
de un cuarto a otro
esperando malas noticias
inevitables
como la caída de la noche.

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