de sergio gonzález rodríguez, el hombre sin cabeza:
en estos tiempos la venganza ocupa, en lo real y lo simbólico, un lugar protagónico. el impulso negativo se transfigura en voluntad de venganza radical a la que se convierte en un acto estético. afirma el carácter de quien castiga por encima o por debajo de la ley. y ostenta la capacidad de consumar representaciones o teatralizaciones criminales en el cumplimiento de las finalidades de castigo. la materia de semejantes actos es común en el crimen organizado o en el terrorismo, es decir, en la oposición institucional. un cariz estético que busca tender un velo sobre la violencia ilimitada a cualquier costo material o humano.
a la luz de los contrastes actuales entre el deseo de igualdad respecto a la ley y la justicia en las sociedades contemporáneas y su falta de ella, abruma el grado de beneplácito que llegan a tener los actos criminales y sus expresiones en los productos culturales, inmersos muchas veces en el lucro de la curcilería sádica carente de valor artístico. se diría que funcionan como mecanismos compensatorios de la sumisión y las parálisis intelectuales en tanto complemento del caos y las confusiones de los tiempos posmodernos.
[...]
creo que en la ironía hay una alternativa: un artista urbano que se hacía llamar "el decapitador" desató en londres una campaña contra el optimismo engañoso de los anuncios. donde estaba la cabeza de algún personaje publicitario en carteles o periódicos intervenía la imagen, mediante una pegatina, y presentaba el cuello decapitado. un cortocircuito eficiente a la usanza de la época en el flujo comunicativo.
lunes, 14 de noviembre de 2011
jueves, 10 de noviembre de 2011
cutltura pánica
de sergio gonzález rodríguez, el hombre sin cabeza:
una mancha cualquiera me invita a crear preguntas, al misterio y al deseo de desentrañar este misterio. como sabemos, una mancha nunca es sólo una mancha, algún significado encubierto se muestra en la forma que asume. al igual que las nubes en las que creemos ver figuras y asociamos a la fugacidad y el transcurso del tiempo. en el tejido ilusorio de lo cotidiano una mancha es una anomalía a través de la que se escruta algo superior. en una decapitación, la presencia de manchas o borrones posteriores incrementa la magnitud de lo siniestro. la fotografía que tengo ante mis ojos data de mil novecientos treinta y ocho. fue tomada en la provincia de morelos en méxico. retrata a un hombre, ¿o es una mujer?, que tiene un tronco mínimo, del que se desprenden sus dos bracillos. carente de piernas, es una cabeza sin cuerpo depositada en un almohadón. ¿cómo se llama? ¿qué edad tiene? ¿dónde nació? no lo sabemos.
y mira al fotógrafo en forma oblícua. su mirada es triste, sondea lo inexplicable.
un sujeto de traje claro y sombrero está sentado en una silla al lado, desvía sus ojos tanto de la cámara como del hombre que es sólo una cabeza. un ave de corral circunda ésta, ajena a tal anomalía que alcanza a un aura sideral. encarna la cabeza parlante de los mitos.
el ensamble de conceptos que se reconoce en lo bello, lo sublime, lo romántico, lo decadentista, lo siniestro y lo surrealista, se dirige en la actualidad a una irremisible degradación. mario perniola alerta sobre este fenómeno disolvente, al precisar: "en las tendencias ártisticas más avanzadas, la estructura tradicional de separación entre el arte y lo real parece desplomarse definitivamente". hoy en día se generalizaría una especie de realismo psicótico que anula cualquier mediación.
el arte pierde su distancia respecto a la realidad y adquiere una "fisicidad", una materialidad que nunca había poseído antes: la música es sonido, el teatro acción, el arte figurativo tiene una consistencia a la vez visual, táctil, conceptual. añade el crítico italiano que la tendencia artística orientada hacia un realismo cada vez más crudo parece tener sus orígenes en el siglo pasado. el intento de apego de la cultura a las realidades criminales más crueles.
[...]
estoy convencido de que, más allá de la última puerta hacia la noche, aguarda la cultura pánica. pan quiere decir todo. el índice de saturación absoluto. la palabra pánico tiene una fuente mitológica en occidente: el dios pan de los paganos, el dios de la naturaleza. y con mayor exactitud, el de la violación, el de la errancia, los instintos, el extravío momentáneo, la ninfolepsia, la locura instalada, las pulsiones masturbatorias, el miedo profundo. el íncubo que infesta el ámbito privado de las personas.
james hillman ha propuesto también que es la deidad de la fantasía, de la imaginación. pan, el hijo de hermes y una ninfa que lo abandona en el bosque, será rescatado por su padre. envuelto en una piel de liebre, lo conduce al olimpo para regocijo del resto de los dioses. sonríen al verlo.
a la luz de la propuesta de james hillman, se puede atisbar que la cultura actual, poscristiana, posmoderna, posilustrada, ultravanguardista, o bien contramoderna, sería una cultura tecnopánica que involucra seis rasgos:
1) hiperconectividad (la persona se vierte en el mundo imaginal, ubicuo y simultáneo, vive como prótesis encarnada)
2) pansexualismo ( es decir, la definición existencial se da por el índice de eficiencia ante el instinto y los placeres desde lo sexual)
3) imaginación inmersa en un círculo vicioso que se duplica, multiplica, reproduce en lo real y en lo virtual hasta el infinito.
4) trasvasamiento de lo femenino/masculino, lo encarnado/lo descarnado, lo orgánico/lo artificial.
5) narcosis integral ante la vida, el presente y el futuro, donde la magia y la técnica se funden en un deseo compulsivo de crear esferas de trascendencia que se opongan a lo efímero: se expresa así una negación radical de la muerte.
6) temor/deseo ante la catástrofe natural o artificial y sus figuras corpóreas: la guerra, el terrorismo, la violencia, el delito, el crimen organizado, la catástrofe bursátil, la crisis económica, la revolución política, etcétera, o lo sobrenatural.
afirma james hillman: "la visión pánica del hombre expresa que también el hombre es naturaleza pura, y que también en él residen las erupciones volcánicas, los terremotos y los huracanes destructivos. esta realidad no puede contenerse en conceptos abstractos"
[...]
a partir de ésta, podremos descifrar no sólo el carácter verdadero de la creatividad y los productos artísticos hoy proliferantes, sino que también permite entender la fuerza compleja de la barbarie que encubre la cultura y la civilización contemporáneas, y que habita en fenómenos distintos como la pornografía, la esclavitud laboral, las matanzas del crimen organizado, la prostitución forzada, el abuso de niños y menores, la brujería sacrificial, los homicidios en serie, las mutilaciones, las decapitaciones.
lo pánico: la potencia depredadora que retorna.
una mancha cualquiera me invita a crear preguntas, al misterio y al deseo de desentrañar este misterio. como sabemos, una mancha nunca es sólo una mancha, algún significado encubierto se muestra en la forma que asume. al igual que las nubes en las que creemos ver figuras y asociamos a la fugacidad y el transcurso del tiempo. en el tejido ilusorio de lo cotidiano una mancha es una anomalía a través de la que se escruta algo superior. en una decapitación, la presencia de manchas o borrones posteriores incrementa la magnitud de lo siniestro. la fotografía que tengo ante mis ojos data de mil novecientos treinta y ocho. fue tomada en la provincia de morelos en méxico. retrata a un hombre, ¿o es una mujer?, que tiene un tronco mínimo, del que se desprenden sus dos bracillos. carente de piernas, es una cabeza sin cuerpo depositada en un almohadón. ¿cómo se llama? ¿qué edad tiene? ¿dónde nació? no lo sabemos.
y mira al fotógrafo en forma oblícua. su mirada es triste, sondea lo inexplicable.
un sujeto de traje claro y sombrero está sentado en una silla al lado, desvía sus ojos tanto de la cámara como del hombre que es sólo una cabeza. un ave de corral circunda ésta, ajena a tal anomalía que alcanza a un aura sideral. encarna la cabeza parlante de los mitos.
el ensamble de conceptos que se reconoce en lo bello, lo sublime, lo romántico, lo decadentista, lo siniestro y lo surrealista, se dirige en la actualidad a una irremisible degradación. mario perniola alerta sobre este fenómeno disolvente, al precisar: "en las tendencias ártisticas más avanzadas, la estructura tradicional de separación entre el arte y lo real parece desplomarse definitivamente". hoy en día se generalizaría una especie de realismo psicótico que anula cualquier mediación.
el arte pierde su distancia respecto a la realidad y adquiere una "fisicidad", una materialidad que nunca había poseído antes: la música es sonido, el teatro acción, el arte figurativo tiene una consistencia a la vez visual, táctil, conceptual. añade el crítico italiano que la tendencia artística orientada hacia un realismo cada vez más crudo parece tener sus orígenes en el siglo pasado. el intento de apego de la cultura a las realidades criminales más crueles.
[...]
estoy convencido de que, más allá de la última puerta hacia la noche, aguarda la cultura pánica. pan quiere decir todo. el índice de saturación absoluto. la palabra pánico tiene una fuente mitológica en occidente: el dios pan de los paganos, el dios de la naturaleza. y con mayor exactitud, el de la violación, el de la errancia, los instintos, el extravío momentáneo, la ninfolepsia, la locura instalada, las pulsiones masturbatorias, el miedo profundo. el íncubo que infesta el ámbito privado de las personas.
james hillman ha propuesto también que es la deidad de la fantasía, de la imaginación. pan, el hijo de hermes y una ninfa que lo abandona en el bosque, será rescatado por su padre. envuelto en una piel de liebre, lo conduce al olimpo para regocijo del resto de los dioses. sonríen al verlo.
a la luz de la propuesta de james hillman, se puede atisbar que la cultura actual, poscristiana, posmoderna, posilustrada, ultravanguardista, o bien contramoderna, sería una cultura tecnopánica que involucra seis rasgos:
1) hiperconectividad (la persona se vierte en el mundo imaginal, ubicuo y simultáneo, vive como prótesis encarnada)
2) pansexualismo ( es decir, la definición existencial se da por el índice de eficiencia ante el instinto y los placeres desde lo sexual)
3) imaginación inmersa en un círculo vicioso que se duplica, multiplica, reproduce en lo real y en lo virtual hasta el infinito.
4) trasvasamiento de lo femenino/masculino, lo encarnado/lo descarnado, lo orgánico/lo artificial.
5) narcosis integral ante la vida, el presente y el futuro, donde la magia y la técnica se funden en un deseo compulsivo de crear esferas de trascendencia que se opongan a lo efímero: se expresa así una negación radical de la muerte.
6) temor/deseo ante la catástrofe natural o artificial y sus figuras corpóreas: la guerra, el terrorismo, la violencia, el delito, el crimen organizado, la catástrofe bursátil, la crisis económica, la revolución política, etcétera, o lo sobrenatural.
afirma james hillman: "la visión pánica del hombre expresa que también el hombre es naturaleza pura, y que también en él residen las erupciones volcánicas, los terremotos y los huracanes destructivos. esta realidad no puede contenerse en conceptos abstractos"
[...]
a partir de ésta, podremos descifrar no sólo el carácter verdadero de la creatividad y los productos artísticos hoy proliferantes, sino que también permite entender la fuerza compleja de la barbarie que encubre la cultura y la civilización contemporáneas, y que habita en fenómenos distintos como la pornografía, la esclavitud laboral, las matanzas del crimen organizado, la prostitución forzada, el abuso de niños y menores, la brujería sacrificial, los homicidios en serie, las mutilaciones, las decapitaciones.
lo pánico: la potencia depredadora que retorna.
zugzwang, luis ignacio helguera
de luis ignacio helguera, zugzwang:
tarde en el campo
hemos comido queso y bebido vino en el campo
hemos reído, hemos jugado con los niños
y mi amigo se tumba en el pasto
como un tronco
dice que se siente mal
cierra los ojos
y los niños, solares como abejas
le hacen una cruz con ramas en el corazón
y una corona de hierbas en el pelo
le ponen gardenias frescas en todo el cuerpo
y una niña le hecha un manojo de tierra en los pantalones
los niños bullen y ríen
revolotean melosos y dorados como abejas
vuelan entre risas muy lejos
y yo me acerco a mi amigo
y lo veo pálido
cansado
enfermo
y él abre los ojos
que me miran desde otro mundo
y dice:
"qué bien me siento".
la virgen del moho
en un anuncio de lámina muy grande de cerveza vic-
toria clavado en una pared exterior de la cantina "la
esperanza", a unas cuadras de la iglesia de santa maría,
el tiempo estampó claramente la imagen de la virgen
de guadalupe. a diario se congrega pueblo devoto a las
puertas de "la esperanza" para contemplar la silueta
obscura de la virgen, dejarle flores, rezarle o perdirle
milagros. los borrachos que entran y salen dicen que
ahí los tiene bien protegidos su virgencita.
una tarde, dos amigos se acercan, entre risas, a la
aparición.
–déjame enseñarte a la virgen de guadalupe de
"la esperanza".
–¿cuál virgen? no entiendo dónde está la cabeza...
los devotos los miran con desconfianza, con desa-
grado...
–Sí, mira – dice el primero, señalando con el índice
la figura –: ésta es la cara, aquí está el cuerpo, acá las
manos...
–ah sí... y está bien hechecita... ¡la virgen del moho!
la gente los mira ahora con odio. un parroquiano se
acerca a ellos. los ojos le brillan de aguardiente como
la navaja que saca del pantalón:
–faltas de respeto a la virgencita no, cabrones, lár-
guense o aquí mismo me los chingo...
zugzwang
las blancas están en zugzwang:
no les queda sino mover el rey
de un cuadro a otro
esperando maniobras terribles
contra su enroque sitiado:
mosca pataleando en la telaraña.
también yo estoy en zugzwang:
no me queda sino moverme
de un cuarto a otro
esperando malas noticias
inevitables
como la caída de la noche.
tarde en el campo
hemos comido queso y bebido vino en el campo
hemos reído, hemos jugado con los niños
y mi amigo se tumba en el pasto
como un tronco
dice que se siente mal
cierra los ojos
y los niños, solares como abejas
le hacen una cruz con ramas en el corazón
y una corona de hierbas en el pelo
le ponen gardenias frescas en todo el cuerpo
y una niña le hecha un manojo de tierra en los pantalones
los niños bullen y ríen
revolotean melosos y dorados como abejas
vuelan entre risas muy lejos
y yo me acerco a mi amigo
y lo veo pálido
cansado
enfermo
y él abre los ojos
que me miran desde otro mundo
y dice:
"qué bien me siento".
la virgen del moho
en un anuncio de lámina muy grande de cerveza vic-
toria clavado en una pared exterior de la cantina "la
esperanza", a unas cuadras de la iglesia de santa maría,
el tiempo estampó claramente la imagen de la virgen
de guadalupe. a diario se congrega pueblo devoto a las
puertas de "la esperanza" para contemplar la silueta
obscura de la virgen, dejarle flores, rezarle o perdirle
milagros. los borrachos que entran y salen dicen que
ahí los tiene bien protegidos su virgencita.
una tarde, dos amigos se acercan, entre risas, a la
aparición.
–déjame enseñarte a la virgen de guadalupe de
"la esperanza".
–¿cuál virgen? no entiendo dónde está la cabeza...
los devotos los miran con desconfianza, con desa-
grado...
–Sí, mira – dice el primero, señalando con el índice
la figura –: ésta es la cara, aquí está el cuerpo, acá las
manos...
–ah sí... y está bien hechecita... ¡la virgen del moho!
la gente los mira ahora con odio. un parroquiano se
acerca a ellos. los ojos le brillan de aguardiente como
la navaja que saca del pantalón:
–faltas de respeto a la virgencita no, cabrones, lár-
guense o aquí mismo me los chingo...
zugzwang
las blancas están en zugzwang:
no les queda sino mover el rey
de un cuadro a otro
esperando maniobras terribles
contra su enroque sitiado:
mosca pataleando en la telaraña.
también yo estoy en zugzwang:
no me queda sino moverme
de un cuarto a otro
esperando malas noticias
inevitables
como la caída de la noche.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
martes, 8 de noviembre de 2011
el concepto de "aura", según walter benjamin
de walter benjamin, la obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica:
conviene ilustrar el concepto de aura, que más arriba hemos propuesto para temas históricos, en
el concepto de un aura de objetos naturales. definiremos esta última como la manifestación irrepetible
de una lejanía (por cercana que pueda estar).
conviene ilustrar el concepto de aura, que más arriba hemos propuesto para temas históricos, en
el concepto de un aura de objetos naturales. definiremos esta última como la manifestación irrepetible
de una lejanía (por cercana que pueda estar).
descansar en un atardecer de verano y seguir con la mirada una cordillera en el horizonte o una rama que arroja su sombra sobre el que reposa, eso es aspirar el aura de esas montañas, de esa rama. de la mano de esta descripción es fácil hacer una cala en los condicionamientos sociales del actual desmoronamiento del aura. estriba éste en dos circunstancias que a su vez dependen de la importancia creciente de las masas en la vida de hoy. a saber: acercar espacial y humanamente las cosas es una aspiración de las masas actuales tan apasionada como su tendencia a superar la singularidad de cada dato acogiendo su reproducción. cada día cobra una vigencia más irrecusable la necesidad de adueñarse de los objetos en la más próxima de las cercanías, en la imagen, más bien en la copia,
en la reproducción.
y la reproducción, tal y como la aprestan los periódicos ilustrados y los noticiarios, se distingue inequívocamente de la imagen. en ésta, la singularidad y la perduración están imbricadas una en otra de manera tan estrecha como lo están en aquélla la fugacidad y la posible repetición.
domingo, 6 de noviembre de 2011
crítica a la pirámide
de mariana botey, necropolítica y estética radical en méxico:
la crítica de méxico comienza por la crítica de la pirámide.
en 1970, octavio paz publicó postdata. una colección de ensayos destinados a ser una reflexión sobre méxico —posterior a el laberinto de la soledad (1950)— que comenta el desarrollo político a partir de la masacre estudiantil de 1968 en tlatelolco. el ensayo final de este pequeño volumen, “crítica de la pirámide” guarda una analogía problemática con las lecturas de bataille sobre los aztecas. ambas interpretaciones coinciden al desarrollar una lectura alegórica y estratégica de la pirámide y la lógica “sacrificial” que permite iluminar la manifestación de la violencia política moderna. la discrepancia es interesante, en tanto marca una diferencia radical en su relación crítica al proyecto civilizador de la ilustración, y la viabilidad de la modernidad y la noción de progreso o desarrollo.
el ensayo de paz hace una contribución significativa al avanzar en una lectura que sitúa claramente el fenómeno como si estuviéramos confrontando una escena fantasmagórica: “es un méxico que, si sabemos nombrarlo y reconocerlo, un día acabaremos por transfigurar: cesará de ser ese fantasma que se desliza en la realidad y la convierte en pesadilla de sangre. doble realidad del 2 de octubre de 1968: ser un hecho histórico y ser una representación simbólica de nuestra historia subterránea o invisible”. ese fantasma que se desliza en la realidad, una representación simbólica de nuestra historia subterránea. paz subscribe la presencia fantasmal ausente de una estructura oculta, a la que nuevamente se le atribuye el nombre propio de los aztecas.
la catexia de la figuración histórica cifra una excesiva determinación simbólica sobre la estructura política o la estructura de poder. la soberanía en el méxico moderno es autoritaria y violenta porque expresa un contenido reprimido: tiene un inconsciente que es otro y que proviene del otro. la operación oculta es la máquina de guerra sacrificial azteca: un modelo de soberanía que deviene en un movimiento desenfrenado que contamina la realidad. paz lo llamaba un “perpetuo presente en rotación”, dislocado por una memoria traumática constitutiva de un estado de excepción originario. más aún, describía una historia de usurpaciones —donde el “origen” está siempre plegado y es siempre doble— y, como se sabe, siempre en riesgo, pues es provisional.
sin embargo, mientras bataille conjura al fantasma y lo invita a acechar sobre una humanidad idealizada y a activar sus poderes destructivos (un eco misterioso de la invocación que hace walter benjamin a la imagen de blanqui, prisionero de la fortaleza de taureau: “que la humanidad será presa de una angustia mítica siempre y cuando la fantasmagoría ocupe un lugar en ella"), octavio paz estaba, claramente, a favor de practicar un exorcismo.
destinado a ser una lectura crítica, el desplazamiento histórico que paz intenta en su argumento es problemático. de modo expreso, por el hecho de que transfiera la estructura de dominación violenta del presente al momento previo a la conquista y a la imposición de la dominación colonial, lo que abiertamente excluye la crítica de la modernidad, de la violencia del proceso colonial y de la lógica histórica destructiva implícita en la expansión del capitalismo. la fuente de la disfunción social que se expresaba de la modernidad en méxico, tenía así sus orígenes en una arcaica historia mítica: los españoles son una segunda usurpación de una primera usurpación, aquella de los aztecas sobre la gloriosa civilización de los teotihuacanos. todas las formas de poder en méxico —desde entonces hasta el régimen post revolucionario que perpetuó la masacre de tlatelolco— aparecían, por consiguiente, en rotación bajo este signo.
ciertamente, paz reconoce la presencia de la cultura nativa como una otredad interna (fantasmal) que no puede extirparse sin recurrir a la mutilación. ciertamente, de modo poético, hace un avance al preguntar: “¿cuál es el original y cuál el fantasma?”. pero, en crítica de la pirámide repite el movimiento preciso de la “producción de conocimiento” que bataille había subrayado como precario e inestable en su anotación crítica a la dialéctica hegeliana.
el ensayo de paz es parte de su serie laberinto, un cuerpo de trabajo dedicado a producir una “fenomenología de la mexicanidad”. ese era un proyecto cuyo argumento central se ocupaba por proclamar una esencia que “habla lo universal”. paz era víctima de la solución icariana (un movimiento trascendental hacia arriba) que bataille había denunciado como una salida falsa del laberinto. ese era el movimiento antitético al materialismo bajo al que había apelado durante los debates surrealistas. por consiguiente, la crítica debía avanzar por otra ruta, explícitamente por el peligroso camino de ocuparse de una lectura de la necropolítica de méxico como parte de la lectura de la modernidad poscolonial.
la noción de sacrificio
de mariana botey, necropolítica y estética radical en méxico:
el sacrificio sólo se puede producir después de la acumulación. el sacrificio es superabundancia, gasto radical, exuberancia y efervescencia. su operación es des-trascendentalizadora por excelencia: regresa al hombre a su condición de animal por un doble proceso: al desdoblar el cuerpo afuera y dentro de la muerte, al separar en un segundo la conciencia en un espectáculo de su propia destrucción y desmembramiento. el sacrificio traza los mapas de las prácticas humanas habitando la brecha entre la muerte y el devenir del sujeto —proveer el devenir de los sujetos supone mantener el trabajo de la muerte entendida como la violencia de la negatividad—, al grado que es a través de esta confrontación con la muerte que el sujeto es arrojado al incesante movimiento de la historia. la noción del rito está unida al de sacrificio, como un jeroglifo donde la muerte se aleja del horizonte del significado, escapa de la utilidad y retorna como un poder de proliferación: el sacrificio es el criptónimo de la soberanía.
***
***
la inscripción y re-inscripción de bataille de la noción de sacrificio retorna periódicamente a los registros históricos y encuentra uno de sus objetos privilegiados en el ejemplo de los aztecas. la imagen histórica es importante, pues lleva consigo una serie de lecturas coloniales y poscoloniales aún por ser interpretadas y rastreadas dentro de la obra de bataille. de hecho, el ejemplo azteca es elaborado como excepcional; sobrelleva un proceso de reificación, pues se constituye en paradigma.
el excepcionalismo invertido en la idea de la civilización mesoamericana hace eco de la figuración retórica más tipificada de los aztecas en interpretaciones textuales e históricas —generalmente más un sedimento alegórico que una verdadera descripción—. el atractivo reside en el carácter monstruoso del ejemplo: la siniestra lógica que subraya la imaginación de un mundo regido por ritos suntuosos y sanguinarios; el modelo de una sociedad que no reprime el sacrificio que la forma (constituye); la imagen de imperio donde el objetivo de la acumulación y expansión es la destrucción autogénica y el gasto ritual.
homicidas y suicidas al mismo tiempo, los aztecas ejemplifican el caso de una sociedad que se basa en la muerte y es fiel a ésta a tal grado que se concibe efímera y lista para convertirse en ruina. en todos los sentidos la figuración de la soberanía que emerge de ese imago histórico disturba y altera las formaciones discursivas normativas de la doctrina política moderna y, más allá de eso, la estructura de la economía política, incluyendo al “espejo de la producción” marxista.
sábado, 5 de noviembre de 2011
"el mexicano" visto por samuel ramos
de samuel ramos, el perfil del hombre y la cultura en méxico:
me parece que el sentimiento de inferioridad en nuestra raza tiene un origen histórico que debe buscarse en la conquista y colonización. pero no se manifiesta ostensiblemente sino a partir de la independencia, cuando el país tiene que buscar por sí solo una fisonomía nacional propia. siendo todavía un país muy joven, quiso, de un salto, ponerse a la altura de la vieja civilización europea, y entonces estalló el conflicto entre lo que se quiere y lo que se puede. la solución consistió en imitar a europa, sus ideas, sus instituciones, creando así ciertas ficciones colectivas que, al ser tomadas por nosotros como un hecho, han resuelto el conflicto psicológico de un modo artificial.
***
de esta actitud mental equivocada se originó ya hace más de un siglo la autodenigración mexicana, cuyos efectos en la orientación de nuestra historia han sido graves «los pueblos hispanoamericanos –dice carlos pereyra en su historia de américa– han sufrido las consecuencias de la tesis autodenigratoria sostenida constantemente durante un siglo, hasta formar el arraigado sentimiento de inferioridad étnica que una reacción puede convertir en exceso de vanagloria.»
***
el tipo de hombre que se adueña de la situación en el siglo pasado es el mestizo. su pasión favorita es la política. la norma de su actividad es la imitación irreflexiva. el país que admira con entusiasmo es francia a la que considera como el arquetipo de la civilización moderna. cuando lo que interesa reproducir de ésta es objeto de una intensa pasión, se incorpora sustancialmente en el alma por efecto de la alta temperatura afectiva. francia llamó la atención de los mexicanos por sus ideas políticas, a través de las cuales el interés se generaliza a toda la cultura francesa. la pasión política actuó en la asimilación de esta cultura, del mismo modo que antes la pasión religiosa en la asimilación de la cultura española. lo que comenzó por ser un sacrificio externo, se convirtió en una segunda naturaleza.
***
una nota íntimamente relacionada con la desconfianza es la susceptibilidad. el desconfiado está siempre temeroso de todo, y vive alerta, presto a la defensiva. recela de cualquier gesto, de cualquier movimiento, de cualquier palabra. todo lo interpreta como una ofensa. en esto el mexicano llega a extremos increíbles. su percepción es ya francamente anormal. a causa de la susceptibilidad hipersensible, el mexicano riñe constantemente. ya no espera que lo ataquen, sino que él se adelanta a ofender. a menudo estas reacciones patológicas lo llevan muy lejos, hasta a cometer delitos innecesarios.
me parece que el sentimiento de inferioridad en nuestra raza tiene un origen histórico que debe buscarse en la conquista y colonización. pero no se manifiesta ostensiblemente sino a partir de la independencia, cuando el país tiene que buscar por sí solo una fisonomía nacional propia. siendo todavía un país muy joven, quiso, de un salto, ponerse a la altura de la vieja civilización europea, y entonces estalló el conflicto entre lo que se quiere y lo que se puede. la solución consistió en imitar a europa, sus ideas, sus instituciones, creando así ciertas ficciones colectivas que, al ser tomadas por nosotros como un hecho, han resuelto el conflicto psicológico de un modo artificial.
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de esta actitud mental equivocada se originó ya hace más de un siglo la autodenigración mexicana, cuyos efectos en la orientación de nuestra historia han sido graves «los pueblos hispanoamericanos –dice carlos pereyra en su historia de américa– han sufrido las consecuencias de la tesis autodenigratoria sostenida constantemente durante un siglo, hasta formar el arraigado sentimiento de inferioridad étnica que una reacción puede convertir en exceso de vanagloria.»
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el tipo de hombre que se adueña de la situación en el siglo pasado es el mestizo. su pasión favorita es la política. la norma de su actividad es la imitación irreflexiva. el país que admira con entusiasmo es francia a la que considera como el arquetipo de la civilización moderna. cuando lo que interesa reproducir de ésta es objeto de una intensa pasión, se incorpora sustancialmente en el alma por efecto de la alta temperatura afectiva. francia llamó la atención de los mexicanos por sus ideas políticas, a través de las cuales el interés se generaliza a toda la cultura francesa. la pasión política actuó en la asimilación de esta cultura, del mismo modo que antes la pasión religiosa en la asimilación de la cultura española. lo que comenzó por ser un sacrificio externo, se convirtió en una segunda naturaleza.
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una nota íntimamente relacionada con la desconfianza es la susceptibilidad. el desconfiado está siempre temeroso de todo, y vive alerta, presto a la defensiva. recela de cualquier gesto, de cualquier movimiento, de cualquier palabra. todo lo interpreta como una ofensa. en esto el mexicano llega a extremos increíbles. su percepción es ya francamente anormal. a causa de la susceptibilidad hipersensible, el mexicano riñe constantemente. ya no espera que lo ataquen, sino que él se adelanta a ofender. a menudo estas reacciones patológicas lo llevan muy lejos, hasta a cometer delitos innecesarios.
viernes, 4 de noviembre de 2011
máscaras mexicanas
de octavio paz, el laberinto de la soledad:
viejo o adolescente, criollo o mestizo, general, obrero o licenciado, el mexicano se me aparece como un ser que se encierra y se preserva: máscara el rostro, máscara la sonrisa. plantado en su arisca soledad, espinoso y cortés a un tiempo, todo le sirve para defenderse: el silencio y la palabra, la cortesía y el desprecio, la ironía y la resignación.
viejo o adolescente, criollo o mestizo, general, obrero o licenciado, el mexicano se me aparece como un ser que se encierra y se preserva: máscara el rostro, máscara la sonrisa. plantado en su arisca soledad, espinoso y cortés a un tiempo, todo le sirve para defenderse: el silencio y la palabra, la cortesía y el desprecio, la ironía y la resignación.
tan celoso de su intimidad como de la ajena, ni siquiera se atreve a rozar con los ojos al vecino: una mirada puede desencadenar la cólera de esas almas cargadas de electricidad. atraviesa la vida como desollado; todo puede herirle, palabras y sospecha de palabras. su lenguaje está lleno de reticencias, de figuras y alusiones, de puntos suspensivos; en su silencio hay repliegues, matices, nubarrones, arco iris súbitos, amenazas indescifrables.
aun en la disputa prefiere la expresión velada a la injuria: "al buen entendedor pocas palabras". en suma, entre la realidad y su persona se establece una muralla, no por invisible menos infranqueable, de impasibilidad y lejanía.
el mexicano siempre está lejos, lejos del mundo y de los demás. lejos, también, de sí mismo.
***
la preeminencia de lo cerrado frente a lo abierto no se manifiesta sólo como impasibilidad y desconfianza, ironía y recelo, sino como el amor a la forma. ésta contiene y encierra a la intimidad, impide sus excesos, reprime sus explosiones, la separa y aísla, la preserva.
la doble influencia indígena y española se conjugan en nuestra predilección por la ceremonia, las fórmulas y el orden.
el mexicano, contra lo que supone una superficial interpretación de nuestra historia, aspira a crear un mundo ordenado conforme a principios claros. la agitación y encono de nuestras luchas políticas prueba hasta que punto las nociones jurídicas juegan un papel importante en nuestra vida pública. y en la de todos los días el mexicano es un hombre que se esfuerza por ser formal y que muy fácilmente se convierte en formulista. y es explicable.
el orden —jurídico, social, religioso o artístico— constituye una esfera segura y estable.
en su ámbito basta con ajustarse a los modelos y principios que regulan la vida; nadie, para manifestarse, necesita recurrir a la continua invención que exige una sociedad libre. quizá nuestro tradicionalismo —que es una de las constantes de nuestro ser y lo que le da coherencia y antigüedad a nuestro pueblo— parte del amor que profesamos a la forma.
***
a veces las formas nos ahogan. durante el siglo pasado los liberales vanamente intentaron someter la realidad del país a la camisa de fuerza de la constitución de 1857. los resultados fueron la dictadura de porfirio díaz y la revolución de 1857. en cierto sentido la historia de méxico, como la de cada mexicano, consiste en una lucha entre las formas y fórmulas en que se pretende encerrar a nuestro ser y las explosiones con que nuestra espontaneidad se venga. pocas veces la forma ha sido una creación original, un equilibrio alcanzado no a expensas sino gracias a la expresión de nuestros instintos y quereres. nuestras formas jurídicas y morales, por el contrario, mutilan con frecuencia a nuestro ser, nos impiden expresarnos y niegan satisfacción a nuestros apetitos vitales.
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y es tanta la tiranía
de esta disimulación
que aunque de raros anhelos
se me hincha el corazón,
tengo miradas de reto
y voz de resignación.
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la preeminencia de lo cerrado frente a lo abierto no se manifiesta sólo como impasibilidad y desconfianza, ironía y recelo, sino como el amor a la forma. ésta contiene y encierra a la intimidad, impide sus excesos, reprime sus explosiones, la separa y aísla, la preserva.
la doble influencia indígena y española se conjugan en nuestra predilección por la ceremonia, las fórmulas y el orden.
el mexicano, contra lo que supone una superficial interpretación de nuestra historia, aspira a crear un mundo ordenado conforme a principios claros. la agitación y encono de nuestras luchas políticas prueba hasta que punto las nociones jurídicas juegan un papel importante en nuestra vida pública. y en la de todos los días el mexicano es un hombre que se esfuerza por ser formal y que muy fácilmente se convierte en formulista. y es explicable.
el orden —jurídico, social, religioso o artístico— constituye una esfera segura y estable.
en su ámbito basta con ajustarse a los modelos y principios que regulan la vida; nadie, para manifestarse, necesita recurrir a la continua invención que exige una sociedad libre. quizá nuestro tradicionalismo —que es una de las constantes de nuestro ser y lo que le da coherencia y antigüedad a nuestro pueblo— parte del amor que profesamos a la forma.
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a veces las formas nos ahogan. durante el siglo pasado los liberales vanamente intentaron someter la realidad del país a la camisa de fuerza de la constitución de 1857. los resultados fueron la dictadura de porfirio díaz y la revolución de 1857. en cierto sentido la historia de méxico, como la de cada mexicano, consiste en una lucha entre las formas y fórmulas en que se pretende encerrar a nuestro ser y las explosiones con que nuestra espontaneidad se venga. pocas veces la forma ha sido una creación original, un equilibrio alcanzado no a expensas sino gracias a la expresión de nuestros instintos y quereres. nuestras formas jurídicas y morales, por el contrario, mutilan con frecuencia a nuestro ser, nos impiden expresarnos y niegan satisfacción a nuestros apetitos vitales.
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y es tanta la tiranía
de esta disimulación
que aunque de raros anhelos
se me hincha el corazón,
tengo miradas de reto
y voz de resignación.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
lunes, 31 de octubre de 2011
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