domingo, 6 de noviembre de 2011

la noción de sacrificio

de mariana botey, necropolítica y estética radical en méxico:
 
el sacrificio sólo se puede producir después de la acumulación. el sacrificio es superabundancia, gasto radical, exuberancia y efervescencia. su operación es des-trascendentalizadora por excelencia: regresa al hombre a su condición de animal por un doble proceso: al desdoblar el cuerpo afuera y dentro de la muerte, al separar en un segundo la conciencia en un espectáculo de su propia destrucción y desmembramiento. el sacrificio traza los mapas de las prácticas humanas habitando la brecha entre la muerte y el devenir del sujeto —proveer el devenir de los sujetos supone mantener el trabajo de la muerte entendida como la violencia de la negatividad—, al grado que es a través de esta confrontación con la muerte que el sujeto es arrojado al incesante movimiento de la historia. la noción del rito está unida al de sacrificio, como un jeroglifo donde la muerte se aleja del horizonte del significado, escapa de la utilidad y retorna como un poder de proliferación: el sacrificio es el criptónimo de la soberanía.

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la inscripción y re-inscripción de bataille de la noción de sacrificio retorna periódicamente a los registros históricos y encuentra uno de sus objetos privilegiados en el ejemplo de los aztecas. la imagen histórica es importante, pues lleva consigo una serie de lecturas coloniales y poscoloniales aún por ser interpretadas y rastreadas dentro de la obra de bataille. de hecho, el ejemplo azteca es elaborado como excepcional; sobrelleva un proceso de reificación, pues se constituye en paradigma. 

el excepcionalismo invertido en la idea de la civilización mesoamericana hace eco de la figuración retórica más tipificada de los aztecas en interpretaciones textuales e históricas —generalmente más un sedimento alegórico que una verdadera descripción—. el atractivo reside en el carácter monstruoso del ejemplo: la siniestra lógica que subraya la imaginación de un mundo regido por ritos suntuosos y sanguinarios; el modelo de una sociedad que no reprime el sacrificio que la forma (constituye); la imagen de imperio donde el objetivo de la acumulación y expansión es la destrucción autogénica y el gasto ritual.

homicidas y suicidas al mismo tiempo, los aztecas ejemplifican el caso de una sociedad que se basa en la muerte y es fiel a ésta a tal grado que se concibe efímera y lista para convertirse en ruina. en todos los sentidos la figuración de la soberanía que emerge de ese imago histórico disturba y altera las formaciones discursivas normativas de la doctrina política moderna y, más allá de eso, la estructura de la economía política, incluyendo al “espejo de la producción” marxista. 

bataille sigue el hilo de ariadna, desde las excavaciones subterráneas del laberinto hasta la territorialización donde se asienta la pirámide. arriba y abajo la búsqueda (deseo) es por el minotauro; la operación-forma que colapsa aquello que enajena al hombre del animal: el contrato sacrificial del méxico antiguo ilumina un sistema que se perpetúa a sí mismo en el infrasegundo de un acto donde el hombre regresa deliberadamente a habitar la inmanencia de lo animal.

sábado, 5 de noviembre de 2011

culto a la muerte


el méxico de hoy

"el mexicano" visto por samuel ramos

de samuel ramos, el perfil del hombre y la cultura en méxico:

me parece que el sentimiento de inferioridad en nuestra raza tiene un origen histórico que debe buscarse en la conquista y colonización. pero no se manifiesta ostensiblemente sino a partir de la independencia, cuando el país tiene que buscar por sí solo una fisonomía nacional propia. siendo todavía un país muy joven, quiso, de un salto, ponerse a la altura de la vieja civilización europea, y entonces estalló el conflicto entre lo que se quiere y lo que se puede. la solución consistió en imitar a europa, sus ideas, sus instituciones, creando así ciertas ficciones colectivas que, al ser tomadas por nosotros como un hecho, han resuelto el conflicto psicológico de un modo artificial.

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de esta actitud mental equivocada se originó ya hace más de un siglo la autodenigración mexicana, cuyos efectos en la orientación de nuestra historia han sido graves «los pueblos hispanoamericanos –dice carlos pereyra en su historia de américa– han sufrido las consecuencias de la tesis autodenigratoria sostenida constantemente durante un siglo, hasta formar el arraigado sentimiento de inferioridad étnica que una reacción puede convertir en exceso de vanagloria.»

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el tipo de hombre que se adueña de la situación en el siglo pasado es el mestizo. su pasión favorita es la política. la norma de su actividad es la imitación irreflexiva. el país que admira con entusiasmo es francia a la que considera como el arquetipo de la civilización moderna. cuando lo que interesa reproducir de ésta es objeto de una intensa pasión, se incorpora sustancialmente en el alma por efecto de la alta temperatura afectiva. francia llamó la atención de los mexicanos por sus ideas políticas, a través de las cuales el interés se generaliza a toda la cultura francesa. la pasión política actuó en la asimilación de esta cultura, del mismo modo que antes la pasión religiosa en la asimilación de la cultura española. lo que comenzó por ser un sacrificio externo, se convirtió en una segunda naturaleza.

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una nota íntimamente relacionada con la desconfianza es la susceptibilidad. el desconfiado está siempre temeroso de todo, y vive alerta, presto a la defensiva. recela de cualquier gesto, de cualquier movimiento, de cualquier palabra. todo lo interpreta como una ofensa. en esto el mexicano llega a extremos increíbles. su percepción es ya francamente anormal. a causa de la susceptibilidad hipersensible, el mexicano riñe constantemente. ya no espera que lo ataquen, sino que él se adelanta a ofender. a menudo estas reacciones patológicas lo llevan muy lejos, hasta a cometer delitos innecesarios.

viernes, 4 de noviembre de 2011

al grito de guerra

Untitled from jorge pérez escamilla on Vimeo.

máscaras mexicanas

de octavio paz, el laberinto de la soledad:

viejo o adolescente, criollo o mestizo, general, obrero o licenciado, el mexicano se me aparece como un ser que se encierra y se preserva: máscara el rostro, máscara la sonrisa. plantado en su arisca soledad, espinoso y cortés a un tiempo, todo le sirve para defenderse: el silencio y la palabra, la cortesía y el desprecio, la ironía y la resignación. 

tan celoso de su intimidad como de la ajena, ni siquiera se atreve a rozar con los ojos al vecino: una mirada puede desencadenar la cólera de esas almas cargadas de electricidad. atraviesa la vida como desollado; todo puede herirle, palabras y sospecha de palabras. su lenguaje está lleno de reticencias, de figuras y alusiones, de puntos suspensivos; en su silencio hay repliegues, matices, nubarrones, arco iris súbitos, amenazas indescifrables. 

aun en la disputa prefiere la expresión velada a la injuria: "al buen entendedor pocas palabras". en suma, entre la realidad y su persona se establece una muralla, no por invisible menos infranqueable, de impasibilidad y lejanía. 

el mexicano siempre está lejos, lejos del mundo y de los demás. lejos, también, de sí mismo.

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la preeminencia de lo cerrado frente a lo abierto no se manifiesta sólo como impasibilidad y desconfianza, ironía y recelo, sino como el amor a la forma. ésta contiene y encierra a la intimidad, impide sus excesos, reprime sus explosiones, la separa y aísla, la preserva. 
la doble influencia indígena y española se conjugan en nuestra predilección por la ceremonia, las fórmulas y el orden. 

el mexicano, contra lo que supone una superficial interpretación de nuestra historia, aspira a crear un mundo ordenado conforme a principios claros. la agitación y encono de nuestras luchas políticas prueba hasta que punto las nociones jurídicas juegan un papel importante en nuestra vida pública. y en la de todos los días el mexicano es un hombre que se esfuerza por ser formal y que muy fácilmente se convierte en formulista. y es explicable. 
el orden —jurídico, social, religioso o artístico— constituye una esfera segura y estable. 

en su ámbito basta con ajustarse a los modelos y principios que regulan la vida; nadie, para manifestarse, necesita recurrir a la continua invención que exige una sociedad libre. quizá nuestro tradicionalismo —que es una de las constantes de nuestro ser y lo que le da coherencia y antigüedad a nuestro pueblo— parte del amor que profesamos a la forma.

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a veces las formas nos ahogan. durante el siglo pasado los liberales vanamente intentaron someter la realidad del país a la camisa de fuerza de la constitución de 1857. los resultados fueron la dictadura de porfirio díaz y la revolución de 1857. en cierto sentido la historia de méxico, como la de cada mexicano, consiste en una lucha entre las formas y fórmulas en que se pretende encerrar a nuestro ser y las explosiones con que nuestra espontaneidad se venga. pocas veces la forma ha sido una creación original, un equilibrio alcanzado no a expensas sino gracias a la expresión de nuestros instintos y quereres. nuestras formas jurídicas y morales, por el contrario, mutilan con frecuencia a nuestro ser, nos impiden expresarnos y niegan satisfacción a nuestros apetitos vitales. 

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y es tanta la tiranía
de esta disimulación
que aunque de raros anhelos
se me hincha el corazón,
tengo miradas de reto
y voz de resignación.
 

sábado, 29 de octubre de 2011

pineland (sobre el simulacro)

de roger bartra, territorios del terror y la otredad:

desde mediados del siglo XX, los militares de estados unidos han realizado un simulacro ritual, cuatro veces al año, en los extensos territorios de fort bragg, en carolina del norte. el simulacro consiste en que han inventado un país llamado pineland donde durante diecinueve días un grupo selecto de soldados se entrena en la lucha, apoyando a un grupo de rebeldes nativos, contra un gobierno represivo y tiránico. el juego se practica en una zona boscosa y en una extensa área poblada que abarca diez condados rurales y suele solicitar la actuación de civiles y fuerzas de la policía local para dar realismo a los combates. los militares actúan vestidos de civil con armas reales, pero con munición de salva.

el sábado 23 de febrero del año 2002 un par de soldados que se entrenaban en pineland circulaban en un camión conducido por un civil que actuaba como colaborador nativo. transitaban por una carretera del condado de moore, cerca del pueblo de robbins. a esa misma hora, hacia las dos y media de la tarde, un sheriff del condado vigilaba la carretera. nadie le había advertido que se hallaba en el mítico país de pineland, creado por los militares. vio pasar un vehículo sospechoso y lo detuvo para investigarlo. los soldados vestidos de civil estaban convencidos de que era un reto que formaba parte del simulacro.

ellos debían mostrar sus habilidades tácticas y capacidad de supervivencia. en lugar de identificarse, se defendieron e intentaron sacar sus armas de la mochila, creyendo que el oficial era un actor en pineland. el sheriff, nervioso y más rápido que ellos, les disparó. uno de ellos murió y el otro quedó gravemente herido.

el portavoz de fort bragg declaró después que había habido un malentendido y falta de comunicación, y que el uso de atuendos civiles se había usado siempre en ejercicios diseñados para probar las habilidades en el trato con la gente, así como para entrenarlos en ética, capacidad de juicio y agilidad en la toma de decisiones en ese país ficticio que es pineland.

¿ficticio? es posible que este universo paralelo sea inventado, pero lo que allí sucede no ha escapado a la mirada escrutadora de los antropólogos. una antropóloga que vive en la región, catherine lutz, se dio cuenta del profundo significado de lo que ocurre en ese país exótico e imaginario, y escribió al respecto un artículo iluminador en el new york times. La profesora de la universidad de carolina del norte, que ha estudiado durante años la cultura militar de fort bragg, señala que detrás de pineland descubrimos otras historias sobre lo que han hecho realmente los militares de estados unidos en guatemala, el salvador o vietnam al apoyar a gobiernos corruptos y dictatoriales.

ella relata que cuando visitó el pueblo de robbins, donde ocurrió el incidente con el sheriff, para conversar con la gente sobre el suceso, se topó con un hombre que tenía al frente de su taller de reparación de autos dos enormes banderas decimonónicas del ejército de los estados esclavistas confederados, al lado de un cartel que anunciaba agresivamente: “this is not mexico.” los trabajadores latinos son así advertidos de que allí no es méxico, y no se les aclara que están en ese país imaginario donde los soldados yanquis encuentran un pueblo amigo que les ayuda a derrocar un gobierno maligno. pero los sheriffs del gobierno, como en las buenas películas del oeste, desenfundan rápido su pistola, eliminan a los extraños forajidos y nos devuelven a la realidad.

¿a la realidad? eso que llamamos nuestra realidad política contemporánea no se puede comprender sin tomar en cuenta las extensas redes imaginarias del poder. estas redes permiten explicar las nuevas formas que alimentan y reproducen la legitimidad de los estados posmodernos, como complemento cada vez más indispensable de los tradicionales mecanismos de representación democrática.

[...]

estas redes imaginarias generan constantemente los mitos polares de la normalidad y la marginalidad, de la identidad y la otredad, y cristalizan en simulacros estrechamente ligados a los procesos de dislocación crítica típicos de las sociedades posmodernas. he contado el incidente en el país ficticio de pineland porque en forma sintética permite dibujar una imagen de las funciones legitimadoras de las redes imaginarias. se trata de un proceso de estimulación y creación de franjas marginales de terroristas, sectas religiosas, enfermos mentales, desclasados, indígenas, déspotas musulmanes, guerrilleros, emigrantes ilegales exóticos, mafias de narcotraficantes y toda clase de seres anormales y liminales que amenazan con su presencia –real e imaginaria– la estabilidad de la cultura política hegemónica. en este escenario lleno de peligrosos enemigos, los superhéroes de la normalidad democrática occidental y los representantes de la mayoría silenciosa deben prepararse para combatir al mal: se trata de batallas con un alto contenido imaginario y alegórico, pero no son inexistentes o irreales.

es curioso y sintomático que un vocero de fort bragg declarase orgulloso que soldados que regresaban de la guerra en afganistán habían afirmado que su tarea allá había sido “una imagen en espejo” de la que habían entrenado en pineland. aparentemente los militares veían los combates en el país real como “imágenes” de lo que habían experimentado en el país ficticio.

[...]

el hecho es que con el nuevo siglo se han ampliado espectacularmente lo que podría llamarse las redes imaginarias del terror político, y resulta innegable que ello forma parte de un profundo cambio en la organización del poder a escala planetaria. evidentemente, la expansión internacional de las redes informáticas ha magnificado el proceso. la dimensión imaginaria radica en la construcción de un escenario omnipresente donde se enfrentan, por un lado, la civilización occidental democrática avanzada y, por otro lado, un amplio imperio maligno de otredades amenazantes, primitivas y fanáticas. la reducción de la complejidad política a este esquema binario es sin duda escalofriante, pero inmensamente eficaz para estimular formas renovadas de legitimidad y cohesión. y, no obstante, se trata de un simulacro donde la cultura y la política tienen un papel fundamental. 

el espectáculo ha vuelto a colocar en el centro de nuestra atención el problema del carácter de la cultura occidental y su relación conflictiva con la periferia de alteridades. [...] me parece que si deseamos comprender las formas que vinculan la cultura y la política en las sociedades actuales más desarrolladas, nos será útil, por decirlo así, abrir la caja negra que envuelve las estructuras de mediación para observar el fino tejido de redes imaginarias y simbólicas.

si queremos una metáfora más ligada a la tragicomedia contemporánea, podríamos decir que las cajas negras de los aviones que fueron estrellados contra las torres gemelas en nueva york y el pentágono en washington contienen claves, no para descubrir conspiradores, sino para desentrañar la manera en que se tejen hoy en día, a escala global, las redes imaginarias del terror político. tal vez todo comenzó de una manera muy sencilla. ya san agustín había dicho hace mucho tiempo que los herejes se dan para que cuestionen y provoquen disputas, y así se formulen las definiciones necesarias para organizar la fe. los herejes han acabado por formar parte de amplias franjas de marginalidad hiperactiva que funcionan de manera muy complicada y que están dotadas de esa gran plasticidad que les permite adaptarse a muy diversos hábitats sociales.


hace un siglo los antropólogos se dedicaban al estudio de los salvajes y los primitivos que vivían en tierras remotas colonizadas y sometidas al dominio de los imperios. hoy debemos estudiar herejes, anormales, lunáticos, narcotraficantes, guerrilleros y bandas rebeldes que operan a nuestro lado y son nuestros vecinos. tan reales y al mismo tiempo tan imaginarios fueron aquellos indios y bosquimanos como hoy lo son nuestros marginales y nuestros terroristas.

[...]

es importante que hagamos de la ironía un método de investigación. acorde con ello, quiero regresar a ese peculiar ejemplo de red imaginaria que es el mundo inventado por los militares en estados unidos. apenas tres semanas después del incidente del sheriff que disparó contra dos soldados, el presidente george bush visitó el lugar, como parte de su campaña por lograr que el congreso aprobase un enorme presupuesto para la defensa contra el terrorismo, de 379,000 millones de dólares.

la caravana presidencial transitaba por una tranquila carretera flanqueada de árboles en la que un cartel pintoresco anunciaba: “welcome to pineland.” el presidente bush se topó enseguida con dos autobuses escolares incendiados y entró en una improvisada ciudad invadida por manifestantes amenazadores, que rodeaban un tanque destruido y se mofaban del presidente. trepado en lo alto de un gran bloque de cemento –marcado con un letrero que indicaba que era la embajada de estados unidos–, bush observó los acontecimientos protegido por un casquete de beisbolista, anteojos protectores y orejeras amortiguadoras. varios comandos descendieron por unas cuerdas desde un helicóptero, seis paracaidistas saltaron con precisión desde una altura de tres mil metros, llegaron varios rangers, algunos en moto y otros en vehículos “todo terreno”. desde un helicóptero era ametrallada una multitud que agitaba palos contra bush y gritaba “go home! go home!”

en torno, fuertes explosiones levantaban nubes de polvo. grupos de fuerzas especiales asaltaban, cuarto por cuarto, un edificio adyacente lanzando metralla y explosivos contra los revoltosos que allí se escondían. después de quince minutos el presidente bush avisó por radio al comandante que la batalla había terminado. el campo de Pineland estaba lleno de cuerpos y escombros. “fue emocionante –declaró Bush–; creo que están bien entrenados. me da gusto que estén de nuestro lado.”

más se habría emocionado el presidente si hubiese sospechado que un valeroso sheriff estaba vigilando el camino desde su patrulla. tampoco sospechó que el espectáculo que acababa de ver lo presentaba como el simulacro de un presidente actuando en un escenario donde se mezclan lo auténtico y lo imitado, lo real y lo imaginario. el presidente se ha convertido en la representación de ese sheriff que no puede distinguir entre el teatro y la vida, porque él mismo es actor en la comedia y gobernante trágicamente existente del sistema más poderoso de la tierra. nos guste o no, ahora debemos tomar estos poderosos simuladores, que forman parte de la miseria de nuestro mundo, como objetos de estudio un tanto cómicos, aunque están insertos en una red de imágenes trágicas.

helicópteros

de luis astorga, seguridad, traficantes y militares, el poder y la sombra:

cuando cayeron dos helicópteros de la pgr que realizaban acciones antidroga –fumigación de plantíos ilícitos e inspecciones de reconocimiento– cerca de xitopontla, municipio de ahucotzingo, en el estado de guerrero, "fuentes oficiales" señalaron inmediatamente que las naves habían sido derribadas por disparos de ak-47, y que los culpables podrían ser traficantes. una fuente no identificada de la pgr mencionó que se desconocían las causas del accidente. el titular de la feads, mario estuardo bermúdez, indicó que los culpables no habían sido identificados todavía. habló de algunas de las trampas puestas por traficantes, como el tendido de cables para impedir la fumigación de plantíos.

en 2001, helicópteros de la pgr fueron recibidos a balazos en 16 ocasiones; y en otras cuatro tuvieron dificultades al enredarse con los cables. un año después fueron siete y cuatro respectivamente. el estado de guerrero ocupaba el primer lugar en agresiones armadas a esas naves. también en oaxaca, nayarit y sinaloa se habían producido ataques similares en otras ocasiones; sin embargo, de 1997 a 2003 acciones de ese tipo se habían reducido de 30 a 13 por año, en promedio, y desde 1991 ningún tripulante había muerto debido al desplome de las naves. en el caso de los dos helicópteros desplomados en xitopontla, personal de la sedena, de la afi y de la policía estatal se dirigió al lugar para el trabajo de rescate. cinco personas murieron. se dijo que en la zona operaban también grupos guerrilleros del ejército popular revolucionario (epr) y del erpi.

el secretario de gobierno de guerrero, marcelino miranda, dijo que las autoridades del estado esperarían hasta que terminara el peritaje. no hizo referencia al señalamiento de la pgr según el cual las naves habían sido derribadas a balazos por presuntos traficantes. el procurador de justicia de la misma entidad, jesús ramírez guerrero, mostró estar desinformado o hizo creer que lo estaba. el director del servicio médico forense de guerrero, edgar lemus delgado, no observó ninguna huella de impacto de bala en los cuerpos de las personas fallecidas por el incidente. los campesinos de la región dijeron estar preocupados por la presencia de cientos de militares. temían atropellos y violación de los derechos humanos en la búsqueda de los culpables.

el comisario municipal de xitopontla, casimiro benito, el de el carrizo, miguel angel de los santos, y antonio tejeda paredes, secretario municipal de ahuacotzingo, coincidieron en señalar que los helicópteros no habían sido derribados a balazos, sino que habían chocado, según la gente que xitopontla. personas de este poblado dijeron no haber escuchado balazos y mencionaron que uno de los helicópteros había estallado en el aire y el otro se había desplomado. los investigadores de la procuraduría de justicia de guerrero tampoco encontraron evidencia de disparos en las naves caídas. señalaron que los helicópteros tenían adherencias mutuas del mismo tipo de pintura, lo cual hacía suponer que habían chocado.

la procuraduría estatal turnó el caso a la pgr. esta institución modificó su versión posteriormente y, al contrario de lo afirmado por el titular de la feads, bermúdez, según el cual los helicópteros habían sido derribados por traficantes con armas de grueso calibre, el subprocurador "a" de procedimientos, gilberto herrera bernal, señaló que aún no era posible asegurar que esa había sido la causa de la caída de las naves, sino sólo una de las hipótesis más importantes.

mencionó que habría que determinar si los causantes del desplome de los helicópteros eran traficantes o guerrilleros. no descartó la hipótesis de una acción conjunta de esos dos grupos. no hizo referencia a la versión del choque.

abel barrera hernández, presidente del centro de derechos humanos de la montaña tlachinollan, habló del testimonio de dos niños pastores que cuidaban borregos cerca de xitopontla y vieron cuando los dos helicópteros chocaron en el aire. barrera no dio a conocer la identidad de los menores, pero indicó que estarían en posibilidad de declarar ante una autoridad civil. señaló también que ejidatarios de el carrizo le habían comentado que habían sido interrogados por militares. les preguntaron sus nombres y los de quienes trabajaban las parcelas. barrera les aconsejó que declararan sólo ante la autoridad civil.

fábula

de walter benjamin,  franz kafka, en el décimo aniversario de su muerte:

en un poblado jasídico, según se cuenta, una noche, al final del sabat, los judíos estaban sentados en una mísera casa. eran todos del lugar, salvo uno, a quien nadie conocía, hombre particularmente mísero, harapiento, que permanecía acuclillado en un ángulo oscuro. la conversación había tratado sobre los más diversos temas. de pronto alguien planteó la pregunta sobre cuál sería el deseo que cada uno habría formulado si hubiese podido satisfacerlo. uno quería dinero, el otro un yerno, el tercero un nuevo banco de carpintero, y así a lo largo del círculo. después de que todos hubieron hablado, quedaba el mendigo en su rincón oscuro. de maña gana y vacilando respondía a la pregunta: "quisiera ser un rey poderoso y reinar en un vasto país, y hallarme una noche durmiendo en mi palacio y que desde las fronteras irrumpiese el enemigo y que antes del amanecer los caballeros estuvieran frente a mi castillo y que no hubiera resistencia y que yo, despertado por el terror, sin tiempo siquiera para vestirme, hubiese tenido que emprender la fuga en camisa y que, perseguido por montes y valles, por bosques y colinas, sin dormir ni descansar, hubiera llegado sano y salvo hasta este rincón. eso querría". los otros se miraron desconcertados. "¿y qué hubieras ganado con ese deseo?" preguntó uno. "una camisa", fue la respuesta.

miércoles, 26 de octubre de 2011

y decidí despedirme de lo muerto

en ninguna parte

de louis-rené de forêts, paso a paso hasta el último:

el deseo de ver con claridad obstaculizado por el anhelo de evitar el espectáculo de lo peor. movimiento instintivo de defensa contra lo innombrable, pero que tiene sus límites, ya que la voluntad de no esconderse nada prevalece finalmente sobre la repugnancia y el espanto que suscita la parte monstruosa de la humanidad, es decir, más allá de lo que se piense, aquella que está más o menos latente y en grados diversos en todos y cada uno. de modo que se la denuncia en el otro con conocimiento de causa, aunque sin dejar de experimentar, por un efecto de pertenencia a la especie, una vergüenza personal, un difuso sentimiento de culpa –como si uno sólo le debiese a las circunstancias no haberse internado en el camino de la infamia, condenada a posteriori por la colectividad entera, ciertamente más preocupada por borrar la mancha que por asumirla levantando una acusación contra sí misma, que está lejos de sentirse inocente, aunque no hasta el punto de admitirlo abiertamente y proclamar su culpabilidad.

a la abominación del hecho perpetrado viene así a añadirse el mutismo, forma hipócrita de la denegación o de una no menos abyecta y fingida neutralidad cercana a la indiferencia

                                                                      ***

¿tiene sentido hablar de la proximidad de la muerte? no está ahí donde se cree oírla rondando alrededor de uno, ni más lejos de adonde uno pospone dirigirse: su gran fuerza consiste en no estar en ninguna parte, excepto en la cabeza de aquellos a quienes obsesiona y que no la verán nunca – aunque desde siempre sea representada gráficamente mediante un esqueleto armado de una hoz, figura simbólica, ciertamente ingenua, destinada a afectar la imaginación, pero que no muestra nada de su naturaleza secreta, de su invisible ubicuidad–, lo que podría traducirse más exactamente mediante esta formulación: la muerte no está en ninguna parte, está en todas partes.

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alegoría

 de sergio gonzález rodríguez, el hombre sin cabeza:

mi hermano, el que vivía en la nostalgia por el deslumbramiento de la muerte y lo que fue su propia vida, se llegó a identificar con el protagonista de una película que reproducía de algún modo el trance que había vivido. un estudiante de medicina y sus compañeros realizan experimentos en un laboratorio universitario, obsedidos por el momento de la muerte. hacen detener su corazón y lo reaniman. el suspenso que se abre mientras están muertos desata visiones personales del pasado que comienzan a cercar a su vida una vez que son reanimados. ahora recuerdo sólo algunas partes de la película y su aventura, relámpago de un sueño distante, que tenía un sesgo obvio de advertencia, algo sobre la imposibilidad de atisbar lo incognoscible, o sobre la venganza de una alteridad radical.

quizás planteba las limitaciones de la ciencia. no me entusiasmó ni la película ni la historia. mi hermano la veía con otros ojos. una mirada oblicua y fatal que se retiraba poco a poco de su familia, su trabajo, su mundo, sus trayectos, su memoria. la agonía lenta del que sabe que sus días están contados. no era un retiro obligado por su padecimiento cardiaco, era una entrega deliberada a la muerte.

¿qué vislumbró en aquel umbral, quién lo llamó? la alegría de un bienestar futuro que probaba a cuenta gotas, algo que estábamos lejos de comprender y trataba de disimular ante nosotros, ante sus amigos, en su oficina. una vez, al acomodar su ropa para enviarla a lavar, su esposa descubrió en un pliegue oculto de una chaqueta un anudamiento de hilos rojos bien trenzados en un alfiler. el objeto era una suerte de amuleto. el color rojo de los hilos llevaba a suponer que era un embrujo amoroso. mi hermana lo examinó: era un objeto extraño, tenía un sesgo ominoso, en su interior parecía latir algo pequeño de pronto duro, de pronto blando, o viscoso, desagradable en todo caso. no lograron saber quién lo había ocultado en la prenda. lo arrojaron a una atarjea en un crecero cercano a un cementerio.

ignoro por qué hicieron aquel acto y no otro para deshacerse del amuleto, o maleficio. desde el punto de vista de la magia, el cruce de líneas, objetos o caminos implica conjunciones o comunicaciones. una zona que permite un cambio trascendental de rumbo. se acude a un cruce si se desea cambiar o invertir algo. juan eduardo cirlot explica: "por ello, la superstición indica utilizar el cruce de dedos, o de objetos. en las danzas tradicionales se cruzan espadas y barrotes para provocar el cambio (curación), es decir, para modificar el curso del proceso sin que éste llegue a su final ordinario".

creer o no creer resulta vano, la disyuntiva profunda es experimentar o no experimentar, y verse a sí mismo al hacerlo. muchos eligen la primera vía. recordemos: la magia, una mentira verdadera. el arte: magia liberada de la mentira de ser verdad.

lunes, 24 de octubre de 2011

entretenimiento. enajenación. violencia. entrenamiento.




















"nuestro señor el desollado"


canto a xippe tótec yohuallahuana

la noche se embriaga aquí.
¿por qué te hacías desdeñoso?
¡inmólate ya, ropaje de oro revístete!
mi dios lleva a cuestas esmeraldas de agua:
por medio del acueducto es su descenso.
sabino de plumas de quetzal,
verde serpiente de turquesas
me ha hecho mercedes.

–que yo me deleite, que yo no perezca:
yo soy la mata tierna del maíz:
¡una esmeralda es mi corazón: veré el oro del agua!
mi vida se refrescará:
el hombre primerizo se robustece:
¡nació el que manda en la guerra!

mi dios mazorca, con la cara en alto
sin motivo se azora.
yo soy la mata tierna del maíz:
desde tus montañas te vengo a ver, yo tu dios.
mi vida se refrescará:
el hombre primerizo se robustece:
¡nació el que manda en la guerra!